Pesadilla desde los once metros: Alemania y Países Bajos caen en octavos y el Mundial vuelve a sacudirse con dos batacazos históricos

En dos intensos duelos de octavos de final del Mundial de 2026, las tradicionales potencias europeas Alemania y Países Bajos protagonizaron sendas eliminatorias que se extendieron hasta los 120 minutos, para terminar sucumbiendo en la cruel tanda de penaltis. La maquinaria alemana cayó por 4-5 en el global (3-4 en penaltis) ante Paraguay, mientras que la Naranja Mecánica perdió 3-4 (2-3 desde los once metros) frente a Marruecos. Dos favoritos al título se despidieron en la misma jornada, y el Mundial volvió a vivir una increíble «jornada de sorpresas».

El motor germano se apaga: un fallo colectivo desde el punto fatídico

El partido que abrió la tarde enfrentó a Alemania y Paraguay con una intensidad tremenda desde el inicio. Los alemanes dominaron con su habitual control de balón y, en el minuto 39, llegaron al gol tras una jugada por la banda derecha que terminó en pase atrás, y el centrocampista, con un disparo raso, puso el 1-0. Sin embargo, el conjunto teutón no supo sentenciar y, en el minuto 68, Paraguay aprovechó un contragolpe perfecto: su veterano delantero recortó dentro del área y batió al portero con un disparo cruzado para igualar el marcador. Ambos equipos tuvieron ocasiones en el tiempo reglamentario y en la prórroga, donde Alemania estrelló un balón en el larguero y Paraguay desperdició un mano a mano. El 1-1 se mantuvo hasta el final.

La tanda de penaltis se convirtió en una pesadilla para los germanos. El primer lanzador alemán disparó a la derecha, pero el portero paraguayo se lanzó y desvió el balón. Si bien acertaron el segundo, el tercero se estrelló en el poste. Paraguay anotó sus cuatro primeros lanzamientos, y aunque falló el quinto, Alemania estaba obligada a marcar el suyo para seguir con vida. La presión pudo más y el disparo, demasiado centrado, fue atrapado por el guardameta. Así, los alemanes perdieron 3-4 en penaltis y 4-5 en el global. Es la segunda vez consecutiva que Alemania se despide en octavos de final. Tras el pitido, varios jugadores cayeron al césped, mientras los jugadores con la camiseta de Paraguay estallaban en una euforia histórica: era la primera vez que superaban a Alemania en un partido de gran torneo.

La Naranja se quiebra: el portero marroquí se viste de héroe

Acto seguido, Países Bajos y Marruecos firmaron un guion igualmente dramático. Los neerlandeses se adelantaron en el minuto 25 gracias a un disparo desde ángulo cerrado de Cody Gakpo, tras una asistencia de Memphis Depay. Pero Marruecos no se arrugó y, con sus veloces ataques por las bandas, fue generando peligro hasta que, en el minuto 73, el capitán Romain Saïss cabeceó un centro y el recién ingresado Youssef En-Nesyri empujó el balón en el segundo palo para poner el 1-1. En la prórroga, Países Bajos tuvo más posesión pero no encontró el hueco ante una defensa marroquí bien plantada, e incluso Marruecos estrelló un disparo lejano en el larguero. El desgaste físico fue total y todo se decidió desde los once metros.

En la tanda, la primera pena máxima la ejecutó Virgil van Dijk, pero el meta marroquí Bono adivinó la dirección y detuvo el disparo. Los neerlandeses anotaron el segundo, pero el tercero fue nuevamente repelido por las piernas de Bono, que había adivinado la trayectoria. Marruecos convirtió sus tres primeros lanzamientos; falló el cuarto, pero en el quinto, el encargado aguantó la presión y envió el balón al ángulo, sentenciando la eliminatoria. Países Bajos perdió 2-3 en penaltis y 3-4 en el global. Bono, con dos paradas en la tanda y actuaciones decisivas durante todo el partido, fue el indiscutible héroe de la noche. Esta clasificación supone el primer pase a cuartos de final en la historia del fútbol marroquí.

Dos gigantes caen en el mismo día

Las derrotas de Alemania y Países Bajos vuelven a poner de manifiesto lo cruel e impredecible que resulta el Mundial. Dos equipos reconocidos por su fortaleza mental y su experiencia en grandes citas se vinieron abajo en el momento más crítico, el de los penaltis. En cambio, Paraguay y Marruecos, con una defensa férrea, contragolpes letales y actuaciones sobresalientes de sus porteros, escribieron una nueva página dorada en sus respectivas historias. En el fútbol no hay privilegios ni favoritismos. Esta noche pertenece a los gallitos, al milagro y a todos los aficionados que se atreven a soñar.

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